¿Por qué nos volvemos adictos a las sustancias?


¿Alguna vez te has preguntado por qué ciertas sustancias nos causan adicción? ¿A qué crees que se debe? Espero que les guste... Primero debemos recordar cómo funciona el cerebro. Todos sabemos que las neuronas necesitan crear impulsos eléctricos para funcionar. Sin embargo lo que no muchos saben es que las neuronas no se comunican entre sí con estos impulsos, es a través de neurotransmisores que las neuronas se comunican con el resto del sistema nervioso del cuerpo.

Las neuronas son, generalmente, células muy simples. El cuerpo de la neurona recibe el nombre de soma; las extensiones que tiene, que parecen brazos reciben el nombre de dendritas, que son como el tronco de un árbol. Finalmente un axón es la parte de la neurona que conecta una dendrita con la dendrita de otra neurona.
Lo que sabemos es que una neurona crea una corriente eléctrica que es transmitida localmente para enviar hasta un axón un impulso de neurotransmisores, que son enviados a otra neurona.
La siguiente neurona, a su vez, recibe la señal de neurotransmisores y la convierte (o la ignora) en un impulso eléctrico que viaja dentro de sí misma. El proceso puede comenzar de nuevo o puede terminar. Y todo esto sucede en muy pocas milésimas de segundo.

A todo esto ¿qué son los neurotransmisores?
A grandes razgos y sin entrar en profundizaciones, un neurotransmisor es una biomolécula que transmite información de una neurona a otra. Algunos ejemplos de neurotransmisores son la adrenalina (causante de gran excitación), noradrenalina, serotonina (regula algunas funciones corporales), endorfina (asociada al enamoramiento y al orgasmo), entre muchos otros.

¿Entonces qué? ¿Eso es todo?
¡No! Sustancias como la cocaína, heroína o morfina actúan directamente sobre el cerebro. Como puedes ver en la imagen de la derecha, para los neurotransmisores existen receptores. Sin embargo las sustancias que nos causan adicciones pueden actuar imitando a alguna de estas sustancias, causando impacto directamente en el cerebro.
Podemos imaginar a los receptores como a un rompecabezas en donde faltan algunas piezas. Éstas piezas faltantes son precisamente las sustancias que detectan (epinefrina, adrenalina, etc), y cuando la reciben envían el impulso neurológico que se asocia a la sustancia: La adrenalina nos pone alerta, listos para la acción. La endorfina nos tranquiliza y nos hace sentir bien...
Lo que sucede entonces es que los receptores pueden aceptar otras moléculas, como la de la cocaína, como un neurotransmisor, pues volviendo a nuestra analogía, la cocaína es una pieza que encaja en muchos rompecabezas.
 Esto produce un efecto relajante, emocionante y, obviamente, asociada a la sustancia consumida. Eso produce un estado de dependencia, como cuando nos enamoramos y necesitamos a la otra persona, pues nos hace liberar endorfina, lo que nos hace sentir placer.

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