¿Sabías que cada vez que se canta 'Happy Birthday' se debería pagar una tarifa de derechos de autor?


Podrían no saberlo, pero muchos podrían deberle a Warner/Chappell Music miles de dólares por las fiestas de cumpleaños a las que han asistido.
Una demanda federal en Estados Unidos busca cambiar eso.
Warner/Chappell Music reclama los derechos de autor de la canción de 120 años y 16 palabras de la que se dice es el tema musical más conocido del idioma inglés. Eso significa que cualquiera que cante la canción en público se arriesga a pagar una multa de 150.000 dólares si no están acuerdan a pagar una tarifa a la compañía.
Aunque la empresa de hecho no va tras los individuos que les cantan la canción a sus hijos de tres años, técnicamente podría hacerlo. Y sí pide dinero cualquier vez que la canción es cantada en un programa de televisión o en una película.
Good Morning To You Productions, que está haciendo un documental sobre la canción, emitió una demanda el jueves pasado buscando que la canción regrese a dominio público. Argumenta que los derechos de la canción expiraron en 1921, y que no tendría por qué pagar 1.500 dólares por el derecho de usar la canción en su documental.
Warner/Chappell Music es el brazo de difusión musical de Warner Music Goup. La compañía dice en su sitio web que es propietario de los derechos de más de un millón de canciones.
Según dice la demanda, la canción fue escrita por Mildred y Patty Hill y fue vendida a Clayton Summy en 1893 por 10 % de las ventas de la partitura. La compañía que Summy fundó fue eventualmente comprada por Warner Music Group en 1998. La demanda argumenta que si Warner/Chappell es dueña de algún derecho, sólo es sobre un arreglo en piano de muy limitada difusión en que fue publicado 1935, no sobre la canción misma.
Y la demanda busca que Warner/Chappell regrese todos los millones en pagos que ha recibido. La demanda dice que Warner/Chappell recibe más de 2 millones de dólares anuales por las tarifes de derechos por “Happy Birthday”.
Robert Brauneis, profesor de derecho de la Universidad George Washington y experto en los derechos de autor de “Happy Birthday”, dijo que su investigación sugiere que los derechos expiraron hace menos años, en 1963. “Pero eso igual fue hace mucho tiempo”.
Brauneis dijo que la razón por la que Warner/Chappell ha podido seguir recibiendo dinero es que esa figura no ha sido cuestionada.
Aquellos que pagan más en pagos de derechos de autor  —estudios cinematográficos, cadenas de televisión y agencias publicitarias— no quieren ir a la guerra con los propietarios de los derechos por una canción relativamente barata teniendo en cuenta que Warner/Chappell podría aumentar el precio de usar otras canciones de las que tiene los derechos de autor.
Las personas que cantan “Happy Birthday” a sus familiares en sus casas están específicamente exentos del pago, dijo Brauneis. Pero señaló que quienes cantan la canción en una fiesta en un lugar público, como restaurantes y centros de entretenimiento familiar, técnicamente están obligados a pagar.
“Un restaurante es una presentación pública. No importa si alguien va a recibir el pago”, dijo Brauneis.
Pero afortunadamente, según el experto, no vale la pena para Warner/Chappell intentar recibir pago por ese tipo de “presentaciones”.
La sede en Los Ángeles de Warner/Chappell no pudo ser contactada. La demanda fue presentada en la Corte Federal de Nueva York
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